El Rincón de Moraga, un espacio de mimbres gastronómicos

El Rincón de Moraga, un espacio de mimbres gastronómicos

  • Viernes, 15 Febrero, 2019 - 08:00
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En una antigua casona histórica canaria de la isla de La Palma, con diferentes estancias y jardines plácidos a las afueras de Los Llanos de Aridane, en el Llano de Argual, podemos disfrutar de una cocina palmera puntera con grandes destellos de creatividad e innovación, que fusiona perfectamente y marida el producto local con diferentes ingredientes exóticos.
 
A El Rincón de Moraga, mimbres gastronómicos, conocimiento y buen hacer no le faltan y, después de hacerles una visita, creemos oportuno poderles recomendar este establecimiento. Sin embargo, creemos que a nivel interno tiene que pulir determinados aspectos, que son más propios del nivel formativo en hostelería en la isla de la Palma y que repercuten directamente en el resultado final del servicio.
 
Alguien debería explicarles a determinados jóvenes de sala que no se sirve según queda más cerca el comensal de la puerta de la cocina y, que tras dar la aprobación del vino, se les sirve a las damas y que, además, debe hacerse de mayor a menor edad. Si esas cosas básicas no las aprenden y no las tienen claras, de nada sirve que se hagan campañas publicitarias para crear una predisposición favorable hacia cualquier local de restauración.
 
A este restaurante le queda ya poco para alcanzar el nivel que buscan, creando e interpretando un recetario de cocina palmera de muchos quilates, innovando y siendo creativos con el producto local. No obstante, somos críticos porque estamos seguros que pueden jugar en otras ligas si pulen algunos detalles. Flaco favor le haríamos a ellos si aplaudimos y reímos las gracias y flaco favor le haríamos a sus comensales.
 
Nos encontramos ante una decoración austera y de hormigas como hilo conductor con detalles tecnológicos como el uso de la Tablet, donde se mostraba la carta de vinos. Es cierto que son destellos de calidad pero creemos que todavía el comensal medio no está preparado para el uso de esas nuevas tecnologías a la hora de elegir un vino, por familias, colores o precios. Hablamos de una bodega bien estructurada y muy equilibrada que, quizá, se ve algo distorsionada en los precios de los vinos por el efecto perverso de la doble insularidad.
 
Al grano, comenzamos la comida con la elección en una cesta de panes variados, donde triunfó el de queso y el de semillas.
 
Arrancamos los entrantes con unos ‘langostinos en tempura melosa de kimuchi y algas wakame’ plato estrella entre los comensales y una combinación que resultó deliciosa en boca. A continuación, una ‘ensaladilla moraga’ que resultó muy fresca y desenfadada donde la mayonesa aportaba una textura espumosa que no ocultaba los sabores del resto de los ingredientes del plato.
 
Tras los entrantes, cada uno de los comensales eligió un plato principal: ‘magret de pato con salsa de frambuesa y chipotle’, un plato redondo ejecutado con gran destreza que, quizá, necesitaba una mejor distribución de sabores para que no le restara protagonismo al ingrediente principal que, ya de por sí, no necesita aderezos que lo distraigan; ‘rissoto con boletus’, una receta buenísima con una temperatura apropiada y el punto de sal correcto, aunque resultó una ración algo escasa; ‘carrillada de cerdo ibérico en salsa de callos, kimchee y mojo rojo’, un plato con una presentación que se debería pulir, ya que no le hace justicia la foto a las sensaciones que produce en boca, el sabor ibérico, la temperatura perfecta, punto de sal correcto, la carne se deshacía en la boca con mil matices a resaltar, si nos aceptan la ironía, faltaba cuchara y un pan enorme para mojar; ‘muslo de pato confitado con peras en canela y reducción de vino tinto’, un plato que conquistó a los comensales, con una carne muy tierna, con una cocción y un punto de calor que hicieron que la carne no resultara seca y, además, tenía un contrapunto dulce gracias a las peras y a las verduras.
 
Los postres fueron para compartir y, aunque la oferta es sugerente para los golosos de la casa, con una carta que oferta pannacotta, tarta de queso, mousse de chocolate, etc., nos decantamos por una 'torrija caramelizada acompañada con natilla de cítricos' y una 'piña asada con espuma de coco y tierra de galletas'. Más que contárselo, lo mejor es ir a probarlos.
 
Las críticas y comentarios en el mundo digital no le hacen justicia al nivel y a la calidad de lo que ofrecen, ya que es un proyecto ilusionante que tendrá un buen futuro si es capaz de corregir y aprender de sus errores. 
 
La ficha:
 
Restaurante Rincón de Moraga
Calle San Antonio, nº: 4, 38768 Los Llanos de Aridane - La Palma.
Teléfono: (+34) 922 464 564 - 609 20 73 33
Horario:
Lunes de 19:00 a 23:00h.
Martes a sábado de 13:00-16:00 y de 19:00-23:00h.
Domingo cerrado
 
Fotos M.E.: Maria Esmeralda
 

 

 

 

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