La alimentación de nuestros mayores

La alimentación de nuestros mayores

  • Lunes, 11 Mayo, 2020 - 08:00
  • Eugenia Hernández Marrero
  • Nutrición
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Al igual que ocurre con otros temas de salud relacionados con la edad y el paso de los años, sería interesante no dejar pasar por alto algunas cuestiones relacionadas directamente con la alimentación.

Según datos del INE, Instituto Nacional de Estadística, la mayoría de nuestros ancianos vive en su domicilio y solo un 4,5% lo hace en residencias de ancianos. Esta proporción ha crecido de forma importante, aunque sigue siendo inferior a la media de los países de Europa Occidental. 

Entre una cuarta y una tercera parte de quienes viven en sus domicilios lo hacen solos y otra proporción similar lo hace únicamente con su pareja, que puede presentar una edad y unos problemas sociales y de salud muy parecidos

A pesar de ser un sector de la población muy vulnerable en distintos aspectos, nos centraremos en el nutricional, debido problemas frecuentes derivados del paso de los años en el aparato digestivo, desde la dentición por falta o por mala calidad, dificultad para tragar, pérdida progresiva de la función motora y otros además de osteoporosis, hipertensión, diabetes y otros favorecen problemas de salud entre nuestros mayores.

Lo primero que debemos valorar como profesionales son los requerimientos nutricionales de la población, ¿qué cantidad de energía gasta y qué alimentos son los más apropiados para cada persona?

Es importante asegurar un aporte suficiente de todos los nutrientes, vitaminas, minerales agua, fibra etc. Esto se consigue fácilmente si el anciano dispone de un estado de salud aceptable y consume una dieta variada, amplia y rica en alimentos frescos. Los suplementos alimenticios se administran sólo en algunas situaciones muy concretas.


La importancia de vitamina D y calcio.

En los últimos años las evidencias de unos niveles bajos de vitamina D en la mayoría de los ancianos son abrumadoras, lo que ha condicionado que las recomendaciones al respecto se eleven 

El papel de esta vitamina en la prevención de osteoporosis y caídas, es un argumento definitivo. Junto a ello el calcio, especialmente en las mujeres. En la actualidad se sitúan para la población anciana a partir de los 1.200-1.500 mg/día.

Suplementar la dieta con altas dosis de sustancias antioxidantes como las vitaminas C y E de cara a un eventual retraso en el proceso de envejecer carece de justificación.

Destacar también que habrá que estar atento para cubrir otras deficiencias frecuentes como hierro, magnesio, folatos o vitamina B12

Textura, temperatura, frecuencia...todo es importante para dar una mayor calidad de vida a nuestros mayores a través de algo tan vital e importante como la alimentación

Después de esto, poder añadir dos claves importantes. A cualquier edad es necesario respetar dos conceptos:

1.    Cantidad: Menos cantidad de alimentos y con una frecuencia adecuada en las tomas diarias

2.    Calidad: Más calidad en los alimentos frescos y de temporada que añadir a nuestra cesta de la compra.
 

 

 

 

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