Día Mundial de la Obesidad

Día Mundial de la Obesidad

  • Martes, 12 Noviembre, 2019 - 08:00
  • Ana Luisa González Cruz - Nutricionista
  • Nutrición
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El objetivo principal es informar y sensibilizar a la población sobre la necesidad de la adopción de medidas para prevenir y tratar el sobrepeso y la obesidad, consideradas en algunos países como pandemia.

Según la Organización Mundial de la Salud, (OMS) “Se llama pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad”

La misma organización da a conocer los datos relativos a la obesidad desde 1975, apuntando como se ha triplicado el número de personas obesas a nivel mundial desde ese ese año hasta la fecha.

Aunque entre adultos, el porcentaje se incrementó más en mujeres que en hombres, en el caso de los niños en ambos sexos este aumento es prácticamente el mismo e igualmente alarmante.


CAUSAS MÁS FRECUENTES

En la actualidad se sabe que la causa fundamental del sobrepeso y la obesidad en la población mundial, es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas.

Principalmente por:

- Un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa

- Un descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo y  nuevos modos de transporte.

- Cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación y otros.


CONSECUENCIAS MÁS IMPORTANTES

La mayor de todas, la aparición de enfermedades no transmisibles y fácilmente evitables cambiando los hábitos de alimentación.

La obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Sin embargo, además de estos mayores riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultades respiratorias, mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedades cardiovasculares, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

Recuerden esta frase, “Los niños obesos de hoy son los adultos enfermos de mañana”


LAS SOLUCIÓN ES SENCILLA Y ESTÁ EN NUESTRA MANO

Es fácil dejar la responsabilidad en otros, aunque debemos tener presente que el primer responsable de la buena alimentación es el propio individuo.

En el plano individual, las personas pueden optar por:

- Limitar el consumo de grasa de mala calidad y eliminar el de azúcares añadidos;

- Aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos;

- Realizar una actividad física periódica (60 minutos diarios para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos).

Esto además de seguir las pautas de los profesionales sanitarios especializados como el dietista o dietista-nutricionista, debidamente formados para tal labor.

Con esto evitaremos caer en manos de dietas milagro inexistentes, carencias nutricionales y el agravamiento de cualquier patología relacionada con la alimentación que pueda padecer.

 

 

 

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