Colesterol, ¿bueno o malo?

Colesterol, ¿bueno o malo?

  • Lunes, 21 Enero, 2019 - 08:00
  • Ana Luisa González Cruz - Nutricionista
  • Nutrición
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El colesterol es el tercer tipo de lípido en importancia cuantitativa en las membranas de las células animales, donde contribuye a mantener la fluidez de esta membrana y favorece distintas reacciones en el organismo.

La primera evidencia sobre la existencia del colesterol se la debemos al fisiólogo y anatomista Poulletier de la Salle, quien en 1769 aisló una sustancia de carácter “aceitoso” de la vesícula biliar de cadáveres.

Quien redescubrió el colesterol años después, fue el gran químico Michel-Eugéne Chevreul a quien se reconoce como el “padre” del conocimiento que actualmente tenemos sobre los lípidos en general y sobre las grasas y aceites en particular.

Chevreul, en 1824, separó de la bilis humana una sustancia que identificó como “similar a una grasa” y que llamó “colesterina”. Más aún, identificó que la colesterina era el principal componente de los cálculos biliares, algo ya observado por de la Salle en 1769.

En 1954, Keys, Anderson y el español D. Francisco Grande Covián (fundador y primer presidente de la Sociedad Española de Nutrición), realizaron un estudio de la relación entre la composición en ácidos grasos de la dieta y su efecto sobre los niveles de colesterol total en sangre. Se estudió en la población de siete países la relación entre el consumo de grasa y la incidencia de infarto de miocardio, y se observó una relación positiva entre infarto de miocardio y consumo de grasa saturada, e igualmente una elevada correlación entre los niveles de colesterol total en plasma y la incidencia de infarto de miocardio.

¿Dónde se produce el colesterol?

Una parte importante del colesterol de nuestro organismo se produce en el hígado. El resto es aportado a través de la dieta y del colesterol presente en la bilis, parte del cual se vuelve a absorber en el intestino.

Colesterol, ¿bueno o malo?

El colesterol es insoluble en los medios acuosos, por lo que se transporta en unas moléculas llamadas lipoproteínas. Existen dos tipos diferentes para trasportar el colesterol en la sangre:

- Lipoproteínas de baja densidad, o LDL, que también se conocen como colesterol “malo”.

Son las encargadas de transportar el colesterol a los tejidos para su utilización, incluyendo las arterias. La mayor parte del colesterol en sangre es colesterol LDL (c-LDL).

- Lipoproteínas de alta densidad, o HDL, también conocidas como colesterol “bueno”.

Son las encargadas de recoger el colesterol de los tejidos y transportarlo al hígado para su eliminación a través de la bilis.

El nivel de colesterol elevado en sangre es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular, junto con el tabaco, la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, al igual que una deficiencia de colesterol también puede provocar distintos problemas de salud, menos conocidos en nuestro entorno obesogénico.
 
Desde nuestra posición como dietistas podemos ayudar tanto a prevenir, como a paliar los efectos de las distintas patologías antes mencionadas, apostando siempre por alimentos de primera gama, cargados de lípidos de calidad y dentro de una alimentación personalizada que cubra las necesidades fisiológicas de la persona en cada momento.

Por tanto, el consejo es: “si no va al dentista para operarse de una rodilla, no vaya a pedir consejos nutricionales a quien no está debidamente cualificado”. Con esto, evitará desagradables resultados a medio y largo plazo.

 

 

 

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