Qué comen nuestros niños

Qué comen nuestros niños

  • Lunes, 14 Enero, 2019 - 08:00
  • Ana Luisa González Cruz
  • Nutrición
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Las meriendas escolares saludables son el quebradero de cabeza para muchas familias.
 
Teniendo en cuenta que nuestros niños son cada vez más obesos y se van a encontrar con enfermedades evitables como diabetes, problemas vasculares y algunos tipos de cáncer, es preocupante que las papeleras de los patios escolares y parques infantiles estén llenas de paquetes de papas, bollería, bricks de "zumitos" y medios bocadillos de embutido, como fiel reflejo de qué ofrecemos desde casa.
 
Hoy proponemos algunas ideas interesantes y fáciles de llevar a la práctica, teniendo en cuenta que la alimentación influye en todos los aspectos, desde el desarrollo físico al rendimiento académico.
 
Punto 1.- Compra comida 
 
Las grandes superficies están llenas de malas decisiones, o no.
 
Acércate a los lineales de alimentos frescos y congelados, aléjate de los ultraprocesados y bollerías. Es importantísimo llevar la lista de la compra preparada de casa. Con esto consigues ahorrar tiempo y dinero en la compra.
 
Si además acudes con el estómago lleno evitarás caer en deliciosas y azucaradas tentaciones y, si encima los peques te acompañan y les enseñan a leer etiquetas, mejor. Pero este último punto lo dejaremos para más adelante cuando lleguemos al nivel de “regional preferente”.
 
Punto 2.- Predica con el ejemplo 
 
Nuestros niños comen lo que nosotros les ofrecemos.
 
Ofrece siempre alternativas saludables. Deja a su alcance frutas, agua, frutos secos tostados o naturales y prepara con ellos la merienda para el cole siempre que puedas.
 
Una fruta, una botella de agua, dos yogures naturales o un bocadillo de pan integral con queso, aceite y tomate, aguacate y dátiles, untado de plátano o cremas que podemos preparar en casa con avellanas, humus de garbanzo, etc., son alternativas más económicas que cualquier otro producto de bollería, paquetes de papas fritas, zumos o yogures bebibles.
 
Punto 3.- Échale valor 
 
Nadie dijo que fuera fácil.
 
El entorno en el que vivimos nos incita de manera constante a comprar y consumir. Piensa qué es lo más conveniente, saludable, económico y respetuoso para ti y tu familia y actúa en consecuencia.

 

 

 

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