Lima, el toque ácido en la cocina

Lima, el toque ácido en la cocina

  • Lunes, 26 Noviembre, 2018 - 08:00
  • Ana Luisa González Cruz - Nutricionista
  • Nutrición
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Aunque su origen es el continente asiático, actualmente, su cultivo se ha extendido al resto de continentes y aumentado su producción un 25% sólo durante el año 2018. Esta pequeña fruta exótica de cáscara delgada y emparentada con el limón, del que es un buen sustituto, tiene una pulpa más jugosa, perfumada y suave que la de este.
 
En el mercado actual encontramos tanto las limas ácidas, que tienen un alto interés comercial, como las limas de pulpa más dulce (Citrus Limettioides) que al no poseer acidez, no se utilizan para sustituir al limón.
 
LIMA, el toque ácido en la cocinaSe utiliza en zumos, cócteles, encurtidos, conservas o curry y su cáscara rallada se usa en la elaboración de sorbetes y helados.
 
El principal componente de la lima es el agua (94%) lo que la convierte en un excelente diurético y depurador. También contiene un alto contenido en vitamina C y ácido cítrico.
 
Entre otros beneficios, esta vitamina interviene en la formación de colágeno, favorece la absorción del hierro y tiene un efecto de resistencia contra las infecciones y, por lo tanto, ayuda al sistema inmunitario. La vitamina C, como ya sabemos, es un excelente antioxidante.
 
Cómo elegirlo y conservarlo:
 
Conviene elegir aquellas limas que parezcan pesadas para su tamaño, con cáscara lisa, firme, brillante y de color verde intenso. Las pequeñas manchas marrones que pueden presentar en la cáscara, aunque les quite atractivo, no afectan al sabor.
 
Las limas deben manipularse con cuidado, ya que son bastante más delicadas en comparación con otros cítricos.
 

Pierden agua fácilmente, por lo que se arrugan y pierden su jugosidad rápidamente. Además, tienen tendencia a amarillear si se las expone a la luz intensa, al tiempo que su sabor se altera y pierden su acidez característica. A temperatura ambiente se mantienen en buenas condiciones durante una semana, aproximadamente.
 
Para lograr aumentar su periodo de conservación se las debe guardar en el frigorífico. El zumo y la cáscara también se pueden congelar, mientras que la cáscara desecada o confitada se ha de conservar en un ambiente fresco y seco.
 
A partir de ahora, no olvide incluir una lima en sus zumos habituales para darles un toque más refrescante.
 

 

 

 

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