Hiromi Nakamura: “Se le da más bombo y platillo a los cocineros que a las cocineras”

Hiromi Nakamura: “Se le da más bombo y platillo a los cocineros que a las cocineras”

  • Domingo, 13 Enero, 2019 - 08:00
  • Yessenia García
  • Entrevista
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Hiromi Nakamura, chef del restaurante Tentados en Tegueste, comenzó hace diez años trabajando como camarera en un restaurante de hotel. Hoy día, regenta su propio restaurante gracias a “esa habilidad y esa inquietud que me dio dar el paso”. Ofrece una cocina vegetariana, oriental y exótica, elaborada con productos locales frescos de calidad del Mercadillo del Agricultor de Tegueste, y su ingrediente secreto es “querer hacer bien las cosas y que salgan mejor cada día”.

Cuéntenos un poco de dónde surgió la idea de ser chef y si siempre ha tenido claro a qué quería dedicarse.
 
La verdad es que no lo tuve claro hasta hace un par de años. Siempre me ha gustado cocinar y siempre me ha gustado comer, y ser chef era el siguiente paso. Entonces, decidí que si algo me gusta y se me da bien, tenía que dedicarme a ello.
 
¿Los inicios fueron difíciles?
 
Sí, siempre son difíciles. Está claro que siempre vamos con el ideal de saber e inventar todo pero, realmente, todo está inventado y lo que debemos hacer es aplicar la lógica y el sentido común a las cosas.
 
¿En qué consiste su cocina?
 
Cocino como si fuera para mí, como me gustaría que me cocinaran a mí. Mi estilo de cocina es lo que es ahora mismo porque trabajé en muchos sitios y vi lo que no me gusta. Me gusta cocinar para el momento, es decir, si me piden una carne con salsa de puerro y gambas, hago la salsa en ese momento. Se me erizan los pelos cuando tengo que tener una salsa hecha y recalentarla, es algo que odio. Me gusta tener las cosas organizadas, preparadas y lavadas, pero no me gusta tenerlas cortadas. Pienso que las cosas pierden sabor cuando se van oxidando, cuando las tienes mucho tiempo en la nevera, cuando las sacas, las guardas, las recalientas, etc.
 
¿Qué es lo que más le gusta de su trabajo?
 
Hacer las cosas bien y que la gente se vaya satisfecha. Muchas veces, cuando entran por primera vez al local, la gente entra con miedo, pero me gusta ver cómo después de comer se van relajados y contentos.
 
¿Y lo que menos?
 
Lo que menos me gusta es el estrés, es decir, cuando hay mucho trabajo a la vez. Está claro que no puedes atender a cinco mesas a la vez igual de bien que a dos o una, todo lleva su tiempo y su atención.
 
“Me gusta cocinar para el momento”

Como mujer, ¿se ha encontrado con obstáculos para llegar a dónde está?
 
Obstáculos no, pero sí falta de fe por parte de la gente. Parece que se le da más bombo y platillo a los cocineros que a las cocineras, y que las cocineras somos secundarias. Me he encontrado situaciones en las que la gente tiende a confundir al camarero con el jefe, tan solo por ser hombre.
 
¿Un consejo para todas esas mujeres que quieran dedicarse profesionalmente a la cocina?
 
Que disfruten con lo que hacen porque es una profesión de mucho trabajo, de constancia y de no decepcionarse y dejar las cosas. Aunque haya dificultades, que luchen y que, si creen en sus cualidades, que sigan adelante. El éxito de un negocio tiene cuatro patas, ser buena cocinando, estar bien situada, tener buena imagen de cara al público y tener buenos precios. Puedes ser muy buena cocinando y estar muy bien situada pero, si el resto de las cosas fallan, el negocio no funcionará al 100%.
 
¿Con qué receta acabaría esta entrevista?
 
Después de estas fechas navideñas, acabaría con una receta sana, una ensalada templada que lleva lechuga, tomate con lombarda, aguacates de temporada y unos langostinos salteados al ajillo, aderezados con aceite de oliva virgen extra y un toque de cilantro y pimienta.

 

 

 

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