Davinia Santana: “El helado es un ingrediente más en la restauración canaria”

Davinia Santana: “El helado es un ingrediente más en la restauración canaria”

  • Domingo, 28 Octubre, 2018 - 08:00
  • Yessenia García
  • Entrevista
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Davinia Santana, gerente de la heladería artesanal Peña La Vieja, en Las Palmas de Gran Canaria, refleja en esta entrevista el amor por la labor que desarrolla junto a sus tres hermanos en este negocio familiar que cuenta con más de 80 años de historia.
 
Trabajan diariamente para elaborar nuevos sabores y formatos y destaca la gran apuesta por la restauración canaria, ya que no solo se dedican a la venta al detalle sino que, además, realizan repartos a diferentes restaurantes de la Isla. “Muchos clientes se ven sin dinero a la hora de pagar, ya sea porque no le llega o porque se dejaron la cartera atrás y, aun así, de allí no sale nadie sin probar un helado”, asegura Davinia.

Háblenos de sus inicios en el sector de la heladería.

Empecé a los 16 años, con autorización de mis padres, despachando helados en el paseo de Las Canteras en la heladería antigua, Peña La Vieja 2. Mi padre tuvo dos heladerías en el paseo de Las Canteras, Peña La Vieja 1, que es el que está actualmente y Peña La Vieja 2, en Playa Chica, que estaba al lado de La Papa Loca, otro negocio de mi padre.

Cuéntenos la historia de Peña La Vieja

Helados Peña La Vieja es un negocio familiar con más de 80 años de historia. Todo comenzó en 1936 cuando mi abuelo iba con su carrito a la Heladora Canaria y salía con su helado por las calles de Las Palmas. Mi padre, que era el mayor de 8 hermanos, desde los 12 años aproximadamente, iba con él y se encargaba de despachar. En esa época tenían que salir pronto a la vida laboral, ya que había que llevar recursos a casa. Casi no llegaba ni al mostrador para poder despachar y se tenía que subir a las ruedas (risas).

A los 30 años mi padre decidió montar una heladería en Fincas Unidas y de ahí pasó a Las Canteras. En el año 1979 fundó Helados Peña La Vieja y, a los pocos años creó Peña La Vieja 2 y La Papa Loca, el primer negocio de papas de la Isla, que es de donde salió el nombre de papas locas.

¿Cuántas generaciones han pasado por el negocio?

Es una empresa familiar que ha pasado por dos generaciones. En un principio la llevaba mi padre, después lo llevó mi hermano Néstor, que es el mayor, pero como al mismo tiempo él fabricaba y no disponía de demasiado tiempo, pasé yo a la administración y la gerencia de la empresa. En los comienzos, mis hermanos comenzaron a ayudar a mi padre en la elaboración de los helados, a tal punto de que dejaron sus estudios para dedicar tiempo al negocio familiar. Todos hemos pasado por todos los ámbitos del negocio, desde la fabricación del helado, hasta el reparto en la calle y el despacho en el local.

¿Cómo ha evolucionado el helado?

La evolución ha sido la misma en cuestión de la base del helado, es cierto que antes estaba muy simplificado a los sabores de siempre pero se ha ido innovando de tal manera que el helado es un ingrediente más en la gastronomía canaria, dentro de las cocinas y dentro de los platos. Hemos podido elaborar desde un helado de vainilla, que es uno de los sabores más básicos, hasta un helado de papa bonita, de millo, de wasabi, de té verde o, incluso, de queso manchego.

¿Cuáles son los helados más representativos de Helados Peña La Vieja?

El turrón, la crema reina y destacamos el helado de yogurt en restauración. También tenemos un sabor propio que es el yogurt con pasas y nueces. Además, nos gusta trabajar con los productos de la Isla y, por eso, destacamos sabores canarios como el gofio, el plátano, bizcocho de moya,... Tenemos un clásico, el bombón helado: un bombón triangular de vainilla bañado en chocolate que elaboró mi padre para los niños cuando comenzó con Peña La Vieja 1. Es un producto que tuvo mucho éxito también en padres, abuelos y restaurantes y, viendo la demanda, se crearon nuevos sabores como la piña, el coco, el turrón almendrado, la fresa, el crocante y el rossana.

¿Cabe el helado en la cocina salada?

Por supuesto, es un ámbito que estamos trabajando con diferentes restaurantes de la Isla, pues colaboramos, tanto con Mario Reyes del restaurante El Zarcillo, como con Abraham Ortega del restaurante El Santo, que hace unas semanas nos representó en la ONU. Nos encanta atender su demanda porque nos sacan un poco de lo cotidiano pidiendo cositas que se salen de lo dulce, tirando más hacia lo salado.

Por lo que vemos, desde Peña La Vieja realizan una gran apuesta por la restauración canaria.

Así es, para nosotros la restauración canaria tiene muchísimo valor y son clientes muy importantes. Trabajamos con restaurantes como El Embarcadero, El Cortijo, Pantalán, El Zarcillo, La Palmera sur y el restaurante El Santo. También colaboramos con Deliciosa Marta, Allendes y restaurante Cheese, que nos piden cosas nuevas, logrando un buen resultado. Es un orgullo poder colaborar con ellos y, más que hacer negocio, lo que nos gusta es innovar y que estén satisfechos. Para nosotros esta apuesta es y ha sido todo un reto.
 
¿Cómo es el consumo del helado en Canarias?

Me da un poco de pena porque el consumo del helado en Canarias es estacional y no lo vemos como en los países nórdicos donde es un alimento más. Aquí, sale el sol, sentimos calor y comemos helado. Es cierto que hay de todo, de hecho, yo soy una de esas consumidoras que consumo más helado en invierno.

Como buena amante de los helados, ¿con cuál terminaría esta entrevista?

¿Me dejas acabar con varios? (risas). Terminaría con un clásico que es la crema reina, que siempre la voy a tener en boca; con el yogurt con pasas y nueces, como un helado propio que tiene cuerpo y sabor; y, por último, con el helado de queso filadelfia con dátiles o el helado de dulce de batata, que serían un producto más innovador.
 

 

 

 

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