Imposiciones en cocina

Imposiciones en cocina

  • Sábado, 5 Enero, 2019 - 08:00
  • gastronomia7islas.com
  • Editorial
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En la actual cocina parece que ya todo está escrito y no hay lugar para los gustos particulares. Cuando empezamos en el campo de la información gastronómica éramos novatos y todas las lecturas, consejos y observaciones eran bien recibidas. Poco a poco fuimos creando una idea que con el paso del tiempo ha evolucionado para llegar a la actualidad.
 
En todo este recorrido nos hemos tropezado con verdaderos maestros de la profesión y gurús de la información pero también con auténticos fantasmas y charlatanes.
 
Si por algo podemos calificar la nueva cocina que se hace en la actualidad es por la libertad de expresión de los cocineros en sus fogones y, si por algo podemos calificar los gustos de los consumidores, es por la libertad en sus elecciones que suelen ser totalmente arbitrarias.
 
Está claro que no podemos pretender que a todos nos gusten las mismas cosas, ya que no tiene ningún sentido. Por ello, desde aquí animamos a que cada persona disfrute en la mesa a su manera y que todo es valido si nos hace ser felices delante de un manjar, sin perder la compostura, el respeto y la educación.
 
Sin embargo, a diario nos encontramos con algunas imposiciones que deberían replantearse en muchos bares y restaurantes, imposiciones que ya son algo cotidiano pero que, a la larga, pueden afectar negativamente al negocio. 
 
Pongámonos en situación. Cuando llegamos a la mesa nos ponen el plato, los cubiertos y una cesta con pan, pan que comas o no comas, te lo sumarán a la cuenta final. (Da lo mismo que seas celiaco, tampoco nadie lo pregunta con tener la pegatina de los alergenos en las cartas, solucionada la responsabilidad de la multa) La costumbre de cobrar el pan es cada vez mayor en toda la gastronomía canaria (supongo que deberia haber intervalos de precios y según el precio unitario del menú) y, además, algunos con precios desorbitados, donde es más barata la cerveza que el servicio de pan que te ponen como aperitivo.
 
En primer lugar, podrían preguntar si queremos pan y, en segundo lugar, si tenemos alguna alergia alimentaria, tambien deberian reflexionar sobre los costes de ese pan que en ocasiones es hasta recalentando del congelador. Otro aspecto es valorar las categorias de los restaurantes y la calidad de la oferta en panes.
 
Cuando la factura final supere un determinado importe, ¿deben cobrar el pan?, otra cosa es que inviten a chupito, pero según lo visto y oida para poder confeccionar nuestro articulo de hoy, Quizá, deberíamos empezar a plantearnos el llevar el pan desde casa para poder acompañar la comida.
 
Cuando ya hemos picado algo de pan con mojo, mantequilla toca pedir las raciones. ¿Qué pedimos? ¿Una ración o media? Muchas veces, pedir media ración sale más rentable que una entera, ya que, además, nos permite probar más cosas o, simplemente, comer menos cantidad. Ahora bien, alguna vez nos hemos encontrado con la situación de pedir media ración de croquetas para 4 personas y ver cómo nos ponen 10 piezas sobre la mesa. Lo normal sería poner 8 croquetas. ¿Qué hacemos con la dos que quedan? ¿Partirlas a la mitad?. Más dificil es cuando en la mesa los comensales son impares y la media ración hace que uno se quede sin su respectiva porción completa. ¿Tan difícil es contar o preguntar?
 
Quizá, pedir por cantidades para poder repartir entre varios comensales sería una opción que deberían barajar muchos restaurantes.
 
En definitiva, muchas veces nos encontramos con obstáculos e imposiciones en cocina que se podrían trabajar para lograr una mayor satisfacción en el comensal, ya que recordemos que él es quien paga la cuenta y quien, probablemente, hará que un restaurante gane popularidad o pierda clientela. Hay imposiciones en cocina que, definitivamente, deberían cambiar.
 

 

 

 

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