¿Miedo a las críticas?

¿Miedo a las críticas?

  • Sábado, 15 Diciembre, 2018 - 08:00
  • Antonio Luis González
  • Editorial
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Que levante la mano quien no haya recibido alguna vez en su vida una crítica, ya sea buena, mala, positiva, negativa, constructiva, despreciativa, amable, maleducada… Todas forman parte de nuestro proceso natural de aprendizaje. El secreto se encuentra en saberlas encajar y aceptar, poderlas analizar y relativizar, no odiarlas, no negarlas, ni obviarlas, y siempre afrontarlas y convertirlas en oportunidades para mejorar y avanzar.
 
Por nuestras acciones durante la vida recibiremos infinidad de críticas constantes y, por ello, según nuestro grado de aprendizaje y madurez, según nuestro carácter y personalidad debemos aceptarlas todas, analizarlas, filtrarlas y dimensionarlas en su justa medida para que nos sirvan siempre en positivo, independientemente de la naturaleza y el contexto que se quiera lograr con ello por parte del emisor. No podemos dejar que nos hagan daño y sí que nos sirvan para aprender, corregir y enmendar nuestro trabajo y realidad de forma constructiva.
 
Nos da miedo la crítica cuando no se ajusta a la realidad, cuando nos hace daño, cuando es desproporcionada, cuando no es esperada y la usan de arma arrojadiza para hacernos daño, o cuando quieren destruirnos por hacer maldad.
 
Ya sea en una empresa, en la vida, en un trabajo o entre amigos, deberíamos intentar siempre dar lo mejor de nosotros y que los clientes, proveedores, amigos o familiares se encuentren satisfechos. Ya sea en un restaurante, en un centro comercial, en una reunión familiar o entre amigos, debemos cosechar la excelencia y la calidad de nuestro trato con los demás. No siempre se logra y no siempre estamos de la misma manera, son esos momentos en los que si no nos damos cuenta podemos cometer errores y tener comportamientos impropios que pueden ser criticados por los demás.
 
Cuando se dan esos casos de insatisfacción es cuando se generan las críticas que debemos atender y analizar para corregirnos. No todas las críticas tendrán razón pero sí pueden evidenciar cosas que debemos ser capaces de detectar para corregirlas. En el equilibrio está la mesura.
 
La crítica siempre es necesaria para superar obstáculos y errores, mejorar procesos y corregirlos, ya sean en el trabajo, entre compañeros, en la vida, con la familia, con clientes o proveedores. La crítica es siempre necesaria cuando es justa, humilde y constructiva y si sirve de información, análisis y aporta enfoques diferentes que nos hagan ser mejores. 
 
Quiero aprovechar esta oportunidad que me da el medio para darte las gracias por criticarme, por revelarme todos los fallos que ves y tener un criterio diferente al mío a la hora de interpretar mis acciones o mi trabajo, ya sean acertadas o desafortunadas te doy las gracias porque me sirven para corregir, mejorar y avanzar. En definitiva, me ayudas a crecer, a superar los objetivos propuestos y alcanzar las metas y, por todo ello, no puedo estar más orgulloso y agradecido por recibir tus críticas.

 

 

 

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